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Se celebran las Fiestas de San Mateo de Cuenca, del 18 al 21 de septiembre, ambos inclusive y la suelta está supervisada por la Asociación de Peñas Mateas.

La festividad de San Mateo, el 21 de Septiembre, se celebra la conquista de la ciudad de manos de Alfonso VIII, que data de 1177. La vaquilla enmaromada simboliza la victoria cristiana sobre la media luna mahometana, representada por los sometidos cuernos de la vaca en alusión a la citada conquista. El día 21 de Septiembre de 1177 se instituyó la festividad de San Mateo como consecuencia de la conquista de Cuenca, y debido a ello, se realizaron fiestas con xanfainas y tambores por toda la ciudad, mientras se decidiera que al año siguiente hubiera suelta de reses bravas de sus ricos pastos de la Sierra por el coso del Huécar. Aunque no documentado se sabe que en el siglo XV ya se hacía, hasta que se decidiera subirse a la Plaza del Mercado o Plaza Mayor para celebrar el festejo, abandonando las aguas del Huécar. Será, por tanto, en el siglo XVI cuando se lleve a cabo el primer Pregón festivo y a su vez, la primera suelta de “vaquillas enmaromadas”, tal como ahora se hace, llegando así hasta nuestros días. La primera referencia escrita que se conserva data del año 1581.

El festejo comienza desde las cuadras, en las cuales permanecen las reses. La vaca lleva provista una maroma en el testuz, y dicha maroma es manejada por los maromeros, que corren detrás de la vaca con la maroma en sus manos, mientras los corredores corren delante, siendo el principal fin de los maromeros el evitar posibles revolcones y cornadas que puedan dar las vacas, así como de dirigir al animal por el recinto de la suelta. Son dos los maromeros que se encargan de llevar la maroma, y el resto de la cuadrilla está repartida por los diferentes lugares del recorrido, para relevarse cuando la situación y la bravura del animal así lo requieren.

Dieciocho vacas, generalmente, suelen participar en los festejos taurinos que se celebran durante los cuatro días de los que se componen las Fiestas. Se celebran cinco festejos: cuatro festejos, uno cada día, por la tarde; y el día 21 de septiembre, al ser la festividad de San Mateo, además, también se celebra otro festejo por la mañana. Las vacas tienen una edad que ronda entre los 5 y 12 años. La legislación en Castilla-La Mancha obliga a sacrificar a los animales una vez terminado el ciclo de festejos, además de no permitir que se lidien vacas de más de doce años de edad.

Cada vaca va provista de una cuerda de alrededor de 18 metros anudada en el testuz del animal, la cual se le pone con maestría y en el lugar apropiado y adecuado para ello, para así evitar el sufrimiento de la res. El personal encargado de tal faena lo hace con el tacto adecuado por experiencia y adiestramiento, en las cuadras ubicadas con tal fin.