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De fortaleza Àrabe a gran puerto del mare nostrum

Los musulmanes construyeron aquí una Rábita, una fortaleza árabe situada cerca de la desembocadura del Ebro, y Carlos III posteriormente proyectó una ciudad que debería convertir ese pequeño núcleo de pescadores en uno de los grandes puertos del mediterráneo.

Hace más de mil años, los musulmanes ya se dieron cuenta de las ventajas que ofrecía vivir cerca de la desembocadura del Ebro, en una zona de mar llana y escaso oleaje, resguardada por el puerto natural que iban construyendo los sedimentos que aportaba el río. Por esta razón construyeron una Rábita, una pequeña fortaleza medieval desde donde podían controlar el comercio y el tránsito de barcos río arriba. A lo largo de los siglos, en este mismo puerto harían parada todo tipo de flotas, desde fragatas de Alfonso el Magnánimo hasta barcos de las tropas Napoleónicas. Fue aquí, también, donde el verano de 1610 los moriscos expulsados del valle del Ebro fueron obligados a embarcarse y donde Carlos III proyectó una ciudad que debería convertirse en uno de los grandes puertos del mediterráneo occidental. El proyecto fracasó, pero aún hoy se puede seguir esa historia en el trazado urbano de Sant Carles de la Ràpita, una ciudad marinera que acoge uno de los puertos pesqueros más dinámicos de Cataluña y que se ha convertido en una de las poblaciones turísticas con más proyección de las Terres de l'Ebre.

 

Bou Capllaçat a Sant Carles de la Ràpita

El Bou Capllaçat es una de la representaciones que, junto al Bou Embolat o l’Entrada de Bous, forman parte de la estructura básica de los juegos taurinos que se realizan en las Terres de l’Ebre. En esta representación de la fiesta se pasea al Bou por las calles de La Ràpita ligado por sus cuernos mediante el nudo cap llaçat, que da nombre al acto.

La presencia de los juegos con bous en Sant Carles de la Ràpita se remonta a la misma creación de la ciudad. Tanto el origen de los pobladores como el uso pasado de espacios urbanos dan a entender que las primeras noticias del último tercio del siglo XIX reflejan una tradición que se remonta mucho más allá en el tiempo. Por ejemplo, hasta bien entrado el siglo XX la forma semicircular de parte de la cabecera de la amplia plaza de Carles III era aprovechada como espacio central de esta fiesta.

En la actualidad, se puede disfrutar del Bou Capllaçat durante las Fiesta Mayores de julio y también ha formado parte de otras celebraciones como las Fiestas del Carmen.

La Penya Bou Capllaçat es la encargada de la organización de esta actividad como heredera de la tradición de recaudar, por parte de los aficionados de la ciudad, el coste del bou que participaba en esta actividad. En 1975, la peña se formalizó como entidad y pasó a ser miembro de la Comisión de Festejos de la población hasta nuestros días.

 

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