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EL TORO ENMAROMADO DE BENAVENTE

Historiador: Juan Carlos de la Mata Guerra

Tradición Taurina

La tradición taurina de Benavente es muy antigua, ya en los primeros documentos conservados que hacen referencia a las fiestas, y que datan de los siglos XV y XVI, se mencionan juegos y espectáculos taurinos (entre ellos distintas suertes de la fiesta como son los toros, alanceados, a la jineta, encierros, toros de muerte, toros albardados, etc.). En Benavente en las fiestas de San Juan en junio y de Nuestra Señora en agosto, se corrían por los vecinos dos o más toros, a modo de encierros, desde la plaza de Santa María a la de San Nicolás.

Primeras referencias

Sin embargo el festejo del toro Enmaromado de Benavente se debe situar en el contexto de las celebraciones del Corpus Christi. No será hasta las últimas décadas del siglo XVII, concretamente en 1692, cuando figura por primera vez mencionado entre los gastos de las fiestas del Corpus, y de una forma explícita, el gasto que se hizo para correr “un buey enmaromado”. De esta forma se designa en los primeros documentos conservados que hacen alusión a esta suerte popular de la tauromaquia en Benavente. Precisamente el término “buey”, se utilizaba en la época para designar aquellos toros o reses del país cuya carne posteriormente se destinaba para el consumo público. En la actualidad se emplea el término en tauromaquia como ponderativo de la menor de la bravura de un toro, aplicándose también al ganado morucho o a aquel que era destinado además para el abasto de carne a las poblaciones.

El hecho de que en los primeros documentos se designe a la res que ha de ser corrida enmaromada como “buey” no ha de causar extrañeza, porque aún hoy en día en algunas localidades de la geografía española se continúan corriendo “bueyes enmaromados”, tal es el caso de la vecina localidad de Allariz en Orense. Una localidad ésta que por otra parte pertenecía desde 1446 al condado de Benavente y que fue cedida por merced de Juan II al III Conde de Benavente. En el pasado estuvo muy extendida entre las distintas suertes taurinas el correr reses enmaromadas y para el consumo de carne se destinaba toda clase de reses también las bravías.

Toro Enmaromado

Es a mediados del siglo XVIII (desde 1780) cuando este festejo, incluido siempre en las celebraciones del Corpus, aparece ya en la documentación municipal con la denominación de “toro enmaromado de la víspera del Corpus”. Desde entonces aparece siempre entre los componentes de la fiesta y concretamente en la víspera del Corpus.

Tan sólo en contadas ocasiones se correrá un toro enmaromado en Benavente al margen de esta celebración.

El arraigo y éxito del festejo se debe en buena parte a la figura del “Obligado del abasto de la carne”. El arrendatario de este suministro estaba obligado, según las cláusulas del contrato que se renovaba cada año, a proporcionar un toro para correrse enmaromado la víspera del Corpus. Desde mediados del siglo XIX con la supresión del sistema de arrendamiento del abasto será el propio Ayuntamiento quien se haga cargo de la adquisición del toro, aunque en determinados momentos a causa de las dificultades de la hacienda municipal se recurrirá a otros procedimientos (bien a la generosidad de algún vecino acaudalado o bien mediante cuestación publica, como forma de sufragar el coste del astado).

Evolución de la fiesta

En 1908 un decreto del Ministerio de Gobernación prohibe la celebración de festejos taurinos por la vía pública. Durante treinta años la carrera del toro enmaromado por las calles de Benavente se verá interrumpida, hasta que con motivo de la conclusión de la Guerra Civil se recupera la tradición. Desde 1939 una Comisión Popular de Fiestas se hace cargo de la gestión y organización de las mismas, al principio de una forma espontánea, para ir adquiriendo en años sucesivos un carácter oficial. Desee entonces sucesivas comisiones populares gestionarán lo relativo a los festejos del “Toro Enmaromado”. A finales de la década de 1960, la comisión de fiestas pasa a tener un carácter más vinculante con la intervención de un representante del Ayuntamiento de Benavente, que es principalmente el propio concejal de fiestas; si bien la comisión mantiene un alto grado de independencia en cuanto a la organización y programación de los festejos. También por aquellas mismas fechas las denominadas “peñas del toro enmaromado” comienzan a aportar a la fiesta una nueva dimensión. La fiesta para así de ser una manifestación eminentemente local a convertirse en una explosión festiva multitudinaria. Con posterioridad, ya en la década de los noventa, desaparecerá la Comisión Popular de Fiestas, gestionando desde entonces el propio Ayuntamiento a través de su Concejalía de Fiestas su organización.

Esta tradición de correr un toro enmaromado por las calles de Benavente pasará por numerosos avatares históricos, como son guerras, crisis políticas, pronunciamientos, revueltas, etc., acontecimientos que de una forma u otra afectarán a la vida cotidiana de los habitantes de Benavente y por ende a sus fiestas. Salvo estos paréntesis circunstanciales se constata una continuidad en el festejo de más de trescientos años. Esta continuidad y raigambre del festejo ha sido posible gracias a la voluntad de los benaventanos, que pese a todo han mantenido este secular rito.